En Puebla, los casos de violencia en todas sus modalidades, particularmente contra las mujeres, de abuso, de acoso –laboral y sexual–, así como de corrupción están a la orden del día.

Lamentablemente, ayer los poblanos volvimos a ser tendencia en redes sociales, escándalo en los medios y mal ejemplo nacional de cómo no se deben hacer las cosas, cómo no se debe actuar en sociedad y de cómo un comportamiento estúpido y vil puede marcar a todo un estado.

El Jr. de Lomas de Angelópolis, un patán de nombre Patricio P., estudiante de la Anáhuac, le propinó una golpiza a un elemento de seguridad de uno de los fraccionamientos de la zona más exclusiva de la ciudad, pero fue grabado por una residente del lugar y se hizo tendencia en redes sociales.

Las redes, desde luego, fueron letales para el agresor y en poco tiempo todo mundo se enteró del caso, por lo que supimos quién es, quién es su familia, y cómo su madre y su padre también protagonizaron en su momento sendos videos de agresiones similares.

El caso fue nota nacional y las autoridades del estado tuvieron que intervenir para mostrar solidaridad y apoyo para con la víctima, un joven de nombre Jonathan N.

El propio gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina escribió en su cuenta de X el siguiente mensaje:

“En relación a lo ocurrido anoche en Lomas de Angelópolis:

“Condeno el clasismo. Condeno la brecha elitista que separa a uno de otros por su condición social, racial, de credo, condición física o preferencias.

“Conmino a los involucrados a realizar las denuncias correspondientes, y exhorto a la @FiscaliaPuebla a realizar una investigación exhaustiva para que haya justicia y se siente un precedente.

“Asimismo hago un llamado a la reflexión, para madres y padres de familia: de lo que vemos aquí no debemos culpar al entorno o las escuelas, asumamos lo que nos toca procurar y encauzar desde casa. Hablemos con nuestras hijas e hijos.

“#Puebla debe permanecer unido. Todas y todos somos Puebla”.

En otro momento, durante la madrugada del 9 de septiembre, un grupo de siete individuos, estudiantes de la Universidad Anáhuac, golpeó de manera artera e inmisericorde a Ernesto Calderón, a la salida de un antro, en la Isla Angelópolis, únicamente por defender a una amiga a quien habían hecho comentarios discriminatorios.

Esto le costó a Neto una brutal golpiza que lo dejó inconsciente, por lo que los gemelos Luis Alberto y Francisco Rodolfo, dos de los agresores, se ampararon para evitar la detención, pero al final tuvieron que entregarse.

Ambos, fueron vinculados a proceso y recluidos en el penal de San Miguel, apenas un mes, hasta que las autoridades les otorgaron arraigo domiciliario.

Un caso más se dio apenas, la madrugada del pasado 11 de noviembre, cuando un hombre llamado Iván J., borracho, chocó su automóvil BMW a gran velocidad en la Vía Atlixcáyotl, por lo que luego del impacto él escapó, el coche se incendió y sus acompañantes quedaron atrapados y murieron calcinados.

¿Qué carajo nos pasa a los poblanos?

¿Cómo diablos estamos educando a nuestros hijos?, porque todos los casos anteriores han sido protagonizados por jóvenes.

¿Qué Puebla le vamos a dejar a nuestras descendencias?

¿Por qué los casos de abuso no paran en Puebla?

Y es que ahora se registró un caso más de abuso en la Policía Auxiliar del Estado, donde algunos de sus elementos son unos verdaderos animales.

La historia es la siguiente:

Resulta que el pasado viernes 24 de noviembre un elemento de la corporación, mujer, fue agredida por enésima ocasión por parte de algunos de sus compañeros.

Los hechos se dieron en Diconsa, ubicada en Mártires del Río Bravo No.7, Parque Industrial 5 de Mayo, Puebla, donde el elemento encargado de turno, de nombre José Rubén Bravo Conde, agredió física y verbalmente a una oficial de guardia, a quien empujó, golpeó e insultó verbalmente.

De esto incluso fue testigo y partícipe la elemento de nombre Margarita Alejandre Castellanos, quien ni por ser mujer se tentó el corazón de violentar a su compañera de trabajo, de quien por obvias razones omitimos su nombre.

Sin embargo, ambos le cerraron el paso, la agredieron, insultaron y amenazaron con hacerle daño si reportaba algo a sus superiores.

La víctima ha asegurado que, además de hostigarla y acosarla laboral y, últimamente sexualmente, la han presionado para que renuncie a su puesto en la Policía Auxiliar.

¿Estará enterada de todo esto la directora general de la Policía Auxiliar, Erika Guzmán Granados?

¿Qué pensará al respecto?

¿Y si el caso llega a oídos del gobernador Sergio Salomón Céspedes, qué dirá al respecto?

El asunto, sin duda, podría escalar y convertirse en un nuevo escándalo en Puebla, sumado a los provocados por unos juniors que se sintieron intocables por tener dinero.

Ojalá que la directora de la corporación intervenga cuanto antes, tome cartas en el asunto, deslinde responsabilidades y aplique la ley con rigor si es necesario para hacer justicia.

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