El saqueo y los abusos registrados en los museos y patrimonio cultural de Puebla era un secreto que todos los empleados de la Secretaría de Cultura conocían. Hoy que el titular Sergio Vergara confirmó que han presentado denuncias por los hechos, ojalá caigan los verdaderos cabecillas de tremenda arbitrariedad, pero sobre todo que no quede en un simple distractor con fines electorales porque como dirían por ahí: “Ya chole”.

En tiempos del gobernador Rafael Moreno Valle se denunciaba -a bajo volumen- las extracciones de piezas y colecciones de los diferentes museos para completar las salas de exposición del naciente Museo Internacional del Barroco. Pese a las molestias de los custodios de los bienes y denuncias filtradas de esas ilegalidades que estaban pasando, nadie se puso enfrente para impedirlo.

Algunos funcionarios, directores y encargados hábilmente inventariaron y documentaron las salidas de esas piezas. Quienes se pusieron abusados y lograron protocolizar las entregas de las colecciones tienen modo de deslindarse de responsabilidades; pero otros se durmieron en sus laureles y hoy tendrían que responder ante las indagatorias.

La gestión del gobernador Miguel Barbosa se ha enfocado en tales anormalidades, pero fue Sergio Vergara quien concretó las denuncias y por ello conviene saber ¿Qué hizo Julio Glockner al respecto o pasó de noche por la Secretaría de Cultura?

Ya se hizo una relatoría de lo que se puede informar. Se habló de sobre costos de piezas y de colecciones. De las piezas originales y valiosas que fueron sustituidas por réplicas sin valor. Los abusivos importaron obras para exposiciones con costos exagerados.

Por si fuera poco se adquirieron obras de arte a casas de antigüedades inexistentes. Y lo peor es que hubo pagos millonarios de contratos para importar obras y exposiciones que nunca se presentaron. A todo lo anterior hay que sumarle fallas en la construcción de espacios culturales y el deterioro de museos que tuvieron mínimas o nulas inversiones.

En suma, ya que se metieron a poner orden en cultura, que el escándalo no quede en denuncias mediáticas y oportunistas para distraer al electorado rumbo al 6 de junio. Que no se entretenga al respetable de las recientes observaciones de la Auditoría Superior de la Federación a la cuenta pública del 2019. Que el atraco no quede impune y que no se permita que los responsables anden libres y sonrientes, sobre todo si vieron en la cultura su mina de oro y hoy frescamente disfrutan de esos abusos son ningún remordimiento.

 

Cortos de la política camotera

Karina Pérez Popoca sorprendió a sus seguidores, pero más a sus críticos, al momento de solicitar licencia al cargo de alcaldesa de San Andrés Cholula para buscar, nuevamente, la candidatura de Morena y así tener la posibilidad de aspirar a la reelección.

No se trata de echarle porras pero la alcaldesa actuó políticamente correcta en congruencia con la doctrina de la 4T que tanto ha criticado los abusos y vicios del pasado.  La presidenta municipal pudo beneficiarse de los derechos político-electorales que le permitirían seguir en el cargo y al mismo tiempo ser candidata y hacer campaña, sin embargo evitó la facilota y por ello pidió licencia y de paso le puso el ejemplo a otros morenistas. De esta forma desarmó a sus oponentes y gana bonos del respetable.

¡Ojalá que su separación de la alcaldía sea real y no una simulación, porque si juega con ello la condena popular sería implacable! ¡Le saldría muy caro tratar de tomarle el pelo al electorado!

Y en Morena literalmente cada día se parecen más al PRD y sus tribus de antaño. Ahora no solo se conforman con ponerse el pie, sino que hasta se denuncian. El dirigente Edgar Garmendia fue acusado de “vender” candidaturas y ahora le mancharon su historial ante Fiscalía de Asuntos Electorales. Y por si fuera poco otras 2 figuras morenistas camoteras andan del chongo y lo que le sigue: ahí está la edil Claudia Rivera y el gober Miguel Barbosa quienes un día se critican y al otro día también y doble. Todos los días ella y él se lanzan retos, críticas y advertencias. ¡¡¡Uf, que bueno que son del mismo partido porque si fueran de la oposición estarían peor, o quizá no!!!